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100 años de Parques Nacionales en Chile: Una historia que trasciende gobiernos por la protección de los ecosistemas

13 febrero 2026 · Escrito por Valentina González
100 años de Parques Nacionales en Chile: Una historia que trasciende gobiernos por la protección de los ecosistemas

En agosto de 1926, Chile dio un paso visionario al crear su primer parque nacional, marcando el inicio de una política de conservación que hoy cumple un siglo. A 100 años de ese hito, el país ha consolidado una extensa red de parques y áreas protegidas que resguarda ecosistemas clave, biodiversidad única y procesos naturales esenciales, convirtiendo a la conservación del territorio en una política de Estado que ha logrado trascender gobiernos, contextos políticos y generaciones.

Parque Nacional Nahuelbuta – Región del Biobío La Araucanía. Foto: Benjamín Valenzuela
Parque Nacional Nahuelbuta – Región del Biobío La Araucanía. Créditos: Benjamín Valenzuela

Hace 100 años atrás, en agosto de 1926, Chile marcó un hito medioambiental con la creación del Parque Nacional Vicente Pérez Rosales, la primera área protegida bajo esta figura en el país y uno de los primeros parques nacionales en Sudamérica. Desde entonces, el país ha construido, ampliado y fortalecido una red de parques y áreas protegidas que cubren más de 18,8 millones de hectáreas, equivalentes a cerca del 21% del territorio nacional, resguardando diversos ecosistemas y procesos naturales, actualmente administrados por La Corporación Nacional Forestal (CONAF). 

El Parque Nacional Vicente Pérez Rosales fue oficialmente establecido el 17 de agosto de 1926 en la Región de Los Lagos, con el objetivo de proteger bosques, montañas, lagos y ríos que representan la riqueza biológica y paisajística del sur chileno. A lo largo de sus 253.780 mil hectáreas coexisten ecosistemas andinos y valdivianos que albergan una rica biodiversidad de flora, fauna y funga nativa, siendo objeto de conservación y observación. 

Parque Vicente Pérez Rosales. Créditos: CONAF
Parque Vicente Pérez Rosales. Créditos : Corporación Nacional Forestal (CONAF)

Construcción de una red nacional

Aunque el concepto de parques nacionales venía desarrollándose internacionalmente desde finales del siglo XIX,  Chile fue pionero en consolidar la idea de conservación de la naturaleza como un objetivo de interés público y no sólo de turismo o recreación.

Tras ese hito fundacional, Chile expandió su visión de resguardo territorial. Durante la década de los 60, la red sumó unidades clave como Laguna de los Cisnes, Los Pingüinos y el Monte Balmaceda (hoy parte del Parque Nacional Bernardo O’Higgins) en Magallanes; Punta del Viento en Coquimbo y Lautaro en la zona de Malalcahuello. Solo en ese periodo, la superficie protegida aumentó en un 28%, alcanzando los 2,2 millones de hectáreas gracias a la creación de nuevas reservas forestales. Esta voluntad estatal se consolidó definitivamente entre 1970 y 1974 con la suma de otros doce parques y tres reservas, un esfuerzo colectivo que transformó la conservación en un pilar de la identidad y soberanía de nuestro paisaje. 

Monumento Natural Los Pingüinos. 
Créditos. Ministerio del Medio Ambiente.
Monumento Natural Los Pingüinos. Créditos: Ministerio del Medio Ambiente.

Un momento clave para el ordenamiento institucional fue la creación del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE) a través de la Ley N.º 18.362 de 1984. Este sistema permitió articular bajo una misma estructura legal parques nacionales, reservas nacionales y monumentos naturales, con el objetivo de proteger la diversidad biológica y los procesos naturales de manera coordinada. 

Actualmente, el sistema comprende decenas de unidades que representan una enorme diversidad geográfica, desde los desiertos del norte y zonas costeras, hasta las montañas y bosques templados lluviosos del sur. Hoy, Chile avanza hacia una nueva era en conservación con la implementación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), el nuevo pilar que fortalecerá el resguardo de nuestro patrimonio natural.

Una política que trasciende gobiernos

La historia de los parques nacionales chilenos demuestra que la conservación no ha sido exclusiva de una administración. Aunque cada gobierno ha tenido su contexto político y social, la decisión de proteger territorios ha sido una constante que ha permitido la continuidad del sistema por casi un siglo. La consolidación del SNASPE en los años 80 y la persistencia en crear nuevas áreas protegidas son ejemplos de cómo la protección de los ecosistemas ha resistido cambios en las coaliciones de poder y prioridades electorales. 

Esta continuidad se expresa también en el compromiso institucional de entidades como la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y en iniciativas legislativas recientes que buscan potenciar la gestión de biodiversidad y áreas protegidas a través del nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), impulsado por el gobierno de Gabriel Boric, para enfrentar desafíos actuales como el cambio climático y la pérdida tanto de especies, como de hábitats. 

Diversificación y ampliación

La red de áreas protegidas no ha sido solo un crecimiento cuantitativo sino también cualitativo. En la Patagonia, por ejemplo, la creación de parques nacionales como Pumalín Douglas Tompkins mostró cómo acuerdos entre organizaciones privadas, sociedad civil y el Estado pueden ampliar la cobertura de protección ecológica en zonas clave de biodiversidad.

Kristine Tompkins con la ex presidenta Michelle Bachelet firmando el compromiso para establecer la red de Parques de la Patagonia. Créditos: Tompkins Conservation.

Este enfoque colaborativo se traduce también en la reciente propuesta de un nuevo parque nacional “Parque Nacional Cabo Froward” en el extremo sur, que abarcaría unas 150.000 hectáreas de bosques, turberas, glaciares y costa frente al Estrecho de Magallanes, en la Península Brunswick, donde la donación de tierras por parte de organizaciones conservacionistas apunta a consolidar corredores biológicos y proteger especies en peligro de extinción, como el huemul. Asimismo, el lugar sustenta una vasta cadena alimentaria marina que incluye ballenas, leones marinos y orcas.

El valor ecológico y social

Los Parques Nacionales, más allá de su valor natural y paisajístico, cumplen un rol estratégico para el bienestar del país. En ellos se resguardan procesos ecológicos esenciales como la protección de cuencas hídricas, el refugio de especies endémicas o amenazadas y la regulación del clima a nivel local y regional. Además, son verdaderos laboratorios vivos que permiten la investigación científica, la educación ambiental y el encuentro de las personas con la naturaleza. A esto se suma su aporte al desarrollo sostenible, al impulsar el ecoturismo y economías locales vinculadas al territorio, generando empleo y oportunidades sin comprometer los ecosistemas. Por todo esto, su protección y fortalecimiento no responde a ciclos políticos, sino a una responsabilidad compartida y de largo plazo con las futuras generaciones.

Parque Nacional Laguna San Rafael. Foto: CONAF
Parque Nacional Laguna San Rafael. Créditos: Corporación Nacional Forestal (CONAF)


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