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Mujeres guardaparques se abren camino en la precordillera Metropolitana: La historia de 5 de ellas

29 marzo 2026 · Escrito por Camila Silva Galdames
Mujeres guardaparques se abren camino en la precordillera Metropolitana: La historia de 5 de ellas
Mujeres guardaparques Parque Cordillera

En los últimos dos años, la Asociación Parque Cordillera ha impulsado múltiples cambios y, uno de ellos, tiene relación con promover la diversidad de género en sus equipos de trabajo. En este mes de la mujer, la Asociación celebra que, dentro de su actual equipo de guardaparques, compuesto por trece personas, cinco de ellas son mujeres, más del doble en comparación al año pasado. Cada una de ellas, tiene su propia historia de vida y distintas motivaciones que las llevaron a trabajar en la precordillera metropolitana.

Mujeres guardaparques Parque Cordillera . Créditos: Asociación Parque Cordillera


Tras un periodo sin mujeres guardaparques, a finales del 2024, Parque Cordillera integró formalmente a Valentina Guzmán Cortés y Alicia Pérez Marcos. Con 31 y 36 años, respectivamente, ambas comparten un profundo interés y pasión por el medio ambiente y por los parques. Sin embargo, su historia en esta Asociación comenzó mucho antes. En 2018, Valentina llegó a hacer su práctica de técnico en ecoturismo, instancia donde pudo trabajar en un tríptico informativo de la abeja apis melífera, años después volvió como monitora ambiental para luego postular al rol que hoy posee de guardaparques.

Alicia, por su parte, primero estudió técnico veterinaria y en 2023 realizó su práctica de ingeniería en medio ambiente, carrera de la cual este año aspira a titularse. Hoy en día, en una ruta que describe la carrera de las y los guardaparques, ambas ya alcanzaron la categoría G-2, en una escala de cinco niveles, que transita por operativo básico (G-1), operativo intermedio (G-2), guardaparque técnico (G-3), guardaparque supervisor (G-4) y jefe o administrador operativo (G-5).


Consultadas sobre qué implica ser guardaparques, Valentina explica que se trata de una labor diversa: “Implica recibir a las personas que llegan a los parques y entregarles las indicaciones para subir la montaña, mantener y delimitar los senderos para que los visitantes no se pierdan, hacer mantención a los baños ecológicos, que son elementos súper importantes para la conservación de los parques”. Pero además este trabajo “implica desarrollar habilidades blandas, porque debes pensar en el entorno y en el otro. Aquí trabajas cuidando la naturaleza y transmitiendo a la gente que nunca deben subestimar un espacio natural como lo es nuestro patrimonio natural”.

Parque Cordillera . Créditos: Asociación Parque Cordillera


En la misma línea, Alicia agrega que “ser guardaparques también es desmalezar, recoger basura, reparar estructuras y, particularmente para mi, ser guardaparque es entregar valores, traspasar el autocuidado, seguridad al visitante, enseñarles de la naturaleza, de conservación y educación ambiental”. El trabajo de guardaparques también les entrega momentos únicos, mientras Alicia recuerda “qué bonitos se veían los parques” cuando nevó en Santiago y “qué mágico fue poder tenerlos (solo) para nosotros”, Valentina comparte una historia de cuando junto a otra compañera interactuaron con una yaca -pequeño marsupial endémico de Chile-.


“Con Bárbara estábamos realizando trabajos de mantenimiento, y cuando ella sacó un shelter -red verde que protege los espacios reforestados-, la yaca le saltó al brazo. No la habíamos visto ni a ella ni a sus crías y nos dimos cuenta que saltó para protegerlas. Fue muy sorprendente, porque es muy poco común verla en las partes bajas de los parques, suelen estar más en altura”, comentó Valentina, quien agregó: “Es un regalo que te da la naturaleza, la vida y que bacán poder estar ahí para protegerlos”.

La primera guardaparques de Parque Cordillera

Valentina y Alicia comparten otra experiencia en común, y es que ambas, durante sus procesos de práctica laboral, contaron con el apoyo y la guía de la misma persona. Se trata de Alma Moreno Fett, quien en 2020 se convirtió en la primera guardaparques de la Asociación, cargo que desempeñó durante tres años: “(El asumir este cargo) fue fortuito, no lo busqué. La pandemia provocó cambios en nuestros trabajos, yo era secretaria y me ofrecieron esta gran oportunidad, la cual asumí con mucho cariño, porque me permitió ser quien recibía a los visitantes en el parque y también demostrarme que, a mis 50 años -edad que tenía cuando tomó el cargo-, podía trekkear y enseñar a cuidar nuestros espacios naturales”, comentó.

Actualmente, Alma se desempeña como coordinadora del área de educación ambiental de Parque Cordillera, donde se vincula estrechamente con profesores y estudiantes y donde también está impulsando proyectos como la “Ruta de las aves rapaces”, que contempla esculturas a tamaño real de animales como la lechuza y el tucúquere que se encontrarán en Parque Cantalao, Peñalolén. En mayo, Alma cumplirá diez años en Parque Cordillera, periodo donde ha dejado una huella tanto en lo laboral como en lo familiar. Hoy no solo sus compañeras la reconocen, sino que además su hijo siguió su camino, algo que la llena de orgullo. “Lo traía de pequeño al parque, él veía cómo funcionaba este mundo. Después estudió ecoturismo y ahora es un profesional”.

La nueva generación de mujeres guardaparques

A mediados del 2025, Parque Cordillera integró tres nuevas mujeres guardaparques, alcanzando el grupo de cinco que son actualmente. Ellas son: Bárbara Zamorano Valderrama (29), Araceli Berríos Arriaza (25) y Martina Cuevas Pallante (22), las tres de perfiles técnicos y profesionales muy distintos, pero que hoy tienen en común su rol de guardaparques G-1, en el cual próximamente cumplirán un año.

Mientras Martina se desempeña en su primer trabajo formal tras haber estudiado turismo aventura, Araceli ya lleva una carrera más extensa en el rubro, pues, tras estudiar ecoturismo, se desempeñó como monitora ambiental y apoyo de guardaparques, roles que la llevaron donde está hoy día. En tanto, Bárbara se autodescribe como una viajera y autodidacta en lo medioambiental, pues tras estudiar diseño, la vida le permitió cambiarse de rubro.

“Postulé con miedo al cargo de guardaparques porque no tenía los estudios formales de ecoturismo que tienen mis compañeros, pero igual me animé porque he estudiado por mi cuenta y he hecho distintos cursos, como por ejemplo de aves, y venía de haber trabajado en conservación en Magallanes donde aprendí mucho”, comenta Bárbara, quien junto al área de guardaparques, están desarrollando un
proyecto de cámaras trampa que permite observar los animales que circulan por el Parque Aguas de Ramón.

Mujeres guardaparques Parque Cordillera . Créditos: Asociación Parque Cordillera


Finalmente, Martina, quien desde niña siempre ha estado vinculada la naturaleza -ya que era scout- hizo un llamado a las futuras generaciones: “A las chicas y jóvenes que quieren ser parte de este mundo, decirles que pierdan el miedo, que se atrevan, que esto no es solamente un mundo de hombres, también es para nosotras y el apoyo siempre estará en todos lados”.


Al grupo de guardaparques compuesto por Alicia, Valentina, Bárbara, Araceli y Martina, se suman más de 30 monitoras ambientales que recorren y guían a los visitantes por los diez distintos parques que hoy administra la Asociación en la región Metropolitana. Ellas son: Alejandra Martínez Contreras, Amanda Noelle Schuck, Camila Godoy Zamora, Constanza Campodónico Riveros, Deborah Santibáñez Palma, Francisca Salvo Benavides, Javiera Torres Jorquera, Javiera Medel Agurto, Javiera Acevedo Acuña, Jocelyn Mendoza Araya, Karina Peralta Martínez, Laura González Pozo, Leandra Molina Contreras, Lucía Romero Rodríguez, Nicole Palma Quinteros, Patricia Concha Saavedra, Renata Gottschald Sotomayor, Rocío Gómez Riquelme, Sofía Merino Sepúlveda, Tamara González Vega, Valentina Velásquez Páez, Constanza Galvez Ávalos, María Silenia Camacho Gonzalez y Saray Avelina Gómez Valero.


Lo anterior no es casual, sino una estrategia intencionada de la Asociación que reconoce la relevancia de la diversidad de género. “Nos sentimos profundamente orgullosos del trabajo que realizan nuestras guardaparques y monitoras ambientales. Su compromiso, conocimiento del territorio y vocación por el cuidado de la naturaleza son fundamentales para proteger los parques naturales y para educar a los miles de visitantes que recibimos cada año. Su labor no solo fortalece la conservación de nuestros ecosistemas, sino que también inspira a nuevas generaciones a valorar y cuidar la cordillera”, puntualizó José Pedro Guilisasti Palacios, secretario ejecutivo de la Asociación Parque Cordillera.

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