Este 27 de julio, el Parque Nacional Cerro Castillo cumple ocho años desde que fue reconocido bajo la máxima categoría de protección ambiental en Chile, consolidándose como uno de los parques más emblemáticos de la Patagonia

Su historia, sin embargo, comenzó mucho antes. Según señala Ruta de los Parques de la Patagonia, los pueblos tehuelches –cazadores nómades de la Patagonia– recorrían antiguamente estos territorios siguiendo a guanacos y ñandúes. Siglos después, en 1970, el área fue declarada Reserva Nacional, hasta convertirse oficialmente en parque nacional en 2018

Entre bosques de lenga y ñirre, sus paisajes se transforman con cada estación. Durante el otoño, sus hojas tiñen las montañas de tonos amarillos, naranjos y rojizos, mientras que los ventisqueros colgantes alimentan lagunas de un intenso color turquesa.
Estos ecosistemas brindan refugio a numerosas especies nativas, como el guanaco, el chingue, el puma y el chucao. Sin embargo, uno de sus habitantes más representativos es el huemul, especie en peligro de extinción y símbolo del patrimonio natural de Chile.

Cerca del 10 % de la población de huemules del país se encontraría en esta zona, lo que convierte a Cerro Castillo en un territorio fundamental para su conservación. Iniciativas como el Corredor Nacional del Huemul y el Centro de Rescate y Rehabilitación de Huemules buscan proteger a la especie, recuperar ejemplares afectados y favorecer su desplazamiento seguro.
Además de su importancia ecológica, el parque cuenta con senderos de distintas extensiones y dificultades que permiten recorrer bosques, montañas, lagunas y sectores asociados al imponente macizo Castillo, el cual le da su nombre al área protegida

En su octavo aniversario, celebramos un territorio que ha conseguido proteger bosques, montañas, cursos de agua y a todas las formas de vida que dependen de ellos, ademas de una historia que deseamos pueda durar muchos años más